Aislar la fachada por fuera (SATE) en comunidad: cuánto se ahorra de verdad, en cuánto se amortiza y cómo gestionar las ayudas

Aislar la fachada por fuera (SATE) en comunidad: cuanto se ahorra de verdad, en cuanto se amortiza y como gestionar las
Comunidades y fachadas · Valencia

Aislar la fachada por fuera (SATE) en comunidad: cuánto se ahorra de verdad, en cuánto se amortiza y cómo gestionar las ayudas

Antes de votar la derrama, la comunidad quiere números honestos: cuánto baja la factura, cuándo se devuelve la inversión y qué hay que cumplir para que las ayudas no se pierdan por el camino. Aquí está el análisis sin promesas infladas.

Lectura 12 min Actualizado: agosto 2026 Revisado por el equipo técnico de Batecs

Respuesta rápida

El SATE (aislamiento térmico por el exterior) envuelve toda la fachada y corta los puentes térmicos, por lo que reduce la demanda de calefacción y refrigeración de forma estable. El ahorro real depende del clima, del estado previo del edificio y de cómo se calefacta cada vivienda: en el área de Valencia suele moverse en rangos amplios, no en porcentajes fijos. La amortización se acorta mucho cuando entra una ayuda pública, porque parte de la obra la cubre la subvención. El SATE no se vota solo por dinero: gana confort (paredes templadas, sin condensaciones), revaloriza el edificio y mejora su certificación energética.

Aviso: las ayudas (fondos europeos de rehabilitación, programas autonómicos y deducciones de IRPF) cambian de cuantía y de plazo. No tomes ningún porcentaje de esta página como dato cerrado: verifica vigencia y condiciones en IDAE, la Generalitat Valenciana, el BOE y la Agencia Tributaria antes de decidir.

¿Tu comunidad va a votar el SATE?

Te preparamos una medición de fachada por partidas para que el presupuesto que llevéis a la junta sea comparable y no una cifra suelta.

Pedir medición de fachada
Lo que la comunidad preguntaRespuesta honestaDónde verificarlo
¿Cuánto baja la factura?Un rango variable según clima, sistema de climatización y estado previo; no un porcentaje único.Certificado energético antes/después y consumos reales del edificio.
¿En cuánto se amortiza?Más lenta sin ayuda, mucho más corta con subvención, porque la ayuda paga parte de la obra.Cuantía vigente de la ayuda en IDAE / Generalitat.
¿Qué gano además del ahorro?Confort estable, fin de condensaciones y mohos de puente térmico, menos ruido y fachada renovada.Visita técnica para diagnosticar puentes térmicos y patologías.
¿Sube el valor del edificio?Sí: mejora la letra del certificado energético, hoy un argumento de venta y alquiler.Técnico certificador habilitado.
¿Qué pasa si se hace mal la tramitación?Se puede perder la ayuda: hay requisitos de mejora mínima, plazos y documentación que cumplir.Bases de la convocatoria y agente rehabilitador.
Tabla orientativa para junta de propietarios. Las cifras y porcentajes concretos dependen de cada edificio y de la convocatoria vigente; verifícalos en fuente oficial.

Qué es el SATE y por qué se aísla por fuera

El SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) consiste en pegar y fijar paneles aislantes sobre la cara exterior de la fachada y rematarlos con una capa de mortero armado con malla y un acabado de revestimiento. Dicho de forma sencilla: se le pone un abrigo continuo al edificio por fuera, sin tocar el interior de las viviendas.

Esa continuidad es justo lo que lo diferencia de aislar por dentro. Cuando el aislante envuelve toda la envolvente, los puentes térmicos (cantos de forjado, pilares, contornos de ventana, cajas de persiana) dejan de ser los puntos por donde se escapa el calor en invierno y entra en verano. Esos puntos son, además, donde aparecen las condensaciones y los mohos. Aislar por dentro deja los puentes térmicos casi como estaban; el SATE los corta.

Por qué tiene sentido decidirlo en comunidad

Aislar la fachada de un bloque entero es una obra de envolvente: afecta a un elemento común y se decide en junta de propietarios. Hacerlo a la vez para todo el edificio tiene tres ventajas frente a soluciones vivienda a vivienda. Primero, el coste por metro cuadrado baja al tratarse de una sola obra con un único montaje de andamios. Segundo, el resultado es homogéneo y no deja parcheada la fachada. Tercero, las ayudas públicas a la rehabilitación energética están diseñadas, en buena parte, para actuaciones de edificio completo, no para intervenciones sueltas. Por eso conviene plantearlo bien desde la primera junta.

Si tu comunidad está valorando una intervención global de fachada, ayuda entender primero cómo se ordena una rehabilitación de fachada e impermeabilización y cómo encaja dentro de una reforma integral del edificio cuando se aprovecha para renovar también otras partidas.

Cuánto se reduce la factura energética (de verdad)

Esta es la pregunta del millón en cualquier junta, y también donde más se exagera. Hay contenidos de fabricante que prometen porcentajes redondos y muy altos como si fueran universales. No lo son. El ahorro que verá realmente una comunidad depende de variables que cambian de un edificio a otro:

  • El punto de partida. Un bloque de los años 60-70 sin nada de aislamiento mejora muchísimo; uno ya razonablemente aislado, bastante menos.
  • Cómo se climatiza cada vivienda. Donde se calefacta de forma intensa todo el invierno el ahorro económico es mayor que donde apenas se enciende la calefacción.
  • El clima local. En el área metropolitana de Valencia el invierno es suave, así que buena parte del beneficio aparece también en la reducción del calor en verano y en la estabilidad de temperatura, no solo en la factura de calefacción.
  • El uso real. Una familia que mantiene 21 °C de forma constante nota más el cambio que quien convive con una casa fría.

Por eso, en lugar de prometer un número, lo honesto es trabajar con rangos orientativos del mercado y, sobre todo, con el dato propio del edificio: la mejora estimada en el certificado de eficiencia energética antes y después, que un técnico puede calcular sobre los planos y el estado actual. Ese cálculo sí es específico de tu fachada, no una promesa genérica.

Cuidado con los porcentajes de catálogo. Si un comercial te garantiza por teléfono «un X % de ahorro» sin haber visto el edificio ni su certificado, está vendiendo el sistema, no analizando tu caso. El ahorro creíble se estima sobre datos del propio inmueble.

En cuánto se amortiza según el caso

La amortización es la inversión dividida entre el ahorro anual. Con eso en mente, hay dos escenarios muy distintos, y conviene presentarlos por separado en la junta para que nadie se lleve a engaño.

Sin ayuda pública

Si la comunidad asume el coste íntegro, la amortización solo por factura energética es la más lenta, porque el SATE no es la partida más barata de rehabilitación y el invierno valenciano es suave. Ahora bien, hablar solo de la factura es incompleto: el SATE se suele plantear cuando la fachada ya pide una intervención (grietas, revestimiento degradado, humedades). En ese caso, parte del gasto se habría hecho igualmente para reparar la fachada, así que el sobrecoste real de «añadir aislamiento» a una obra que ya tocaba es mucho menor que el coste total del sistema. Ese matiz cambia por completo el cálculo de amortización.

Con ayuda pública

Cuando entra una subvención de rehabilitación energética, la ayuda paga una parte de la obra, así que la inversión neta de la comunidad baja y la amortización se acorta de forma notable. Es la diferencia entre un proyecto que algunos vecinos ven dudoso y uno que la mayoría aprueba con tranquilidad. Por eso la tramitación de la ayuda no es un trámite secundario: es el factor que más mueve la rentabilidad.

Ejemplo orientativo del mercado · caso hipotético

Supuesto: bloque de 12 viviendas sin aislar de los años 70

Imaginemos una comunidad de 12 viviendas con fachada original sin aislamiento que, además, tiene el revestimiento agrietado y necesita reparación. La junta valora dos caminos: solo reparar y pintar la fachada, o aprovechar el andamiaje para colocar SATE.

La lógica del caso (no las cifras, que dependen de cada presupuesto y convocatoria) es esta: como la fachada iba a repararse de todos modos, el sobrecoste de añadir aislamiento es menor que el precio total del SATE. Si encima entra una ayuda de rehabilitación que cubre parte de la actuación de envolvente, la inversión neta por vivienda se reduce todavía más, y el ahorro en climatización empieza a recuperar ese importe año a año, sumado al confort. El mismo bloque, sin reparación pendiente y sin ayuda, sería una decisión bastante más justa de números.

Esto es un supuesto ilustrativo, no una obra ejecutada por Batecs. Sirve para entender la mecánica de la decisión; tu amortización real hay que calcularla sobre el presupuesto y la convocatoria vigentes.

Datos que necesitas para calcular tu amortización real

  • Presupuesto del SATE por partidas (no un precio global a ojo).
  • Qué parte del gasto se haría igual por reparar la fachada (sobrecoste neto del aislamiento).
  • Cuantía de la ayuda vigente que correspondería al edificio, confirmada en fuente oficial.
  • Estimación de mejora del certificado energético antes/después.
  • Consumo y forma de climatización reales de las viviendas.
  • Reparto de la derrama por coeficiente de participación de cada vecino.
Convierte la duda de la junta en números comparables

Os entregamos el presupuesto del SATE separando lo que es reparación de fachada de lo que es aislamiento, para que veáis el sobrecoste real y no una cifra única.

Hablar con un técnico

El confort y la salud del edificio, más allá del ahorro

Reducir el SATE a una cuenta de euros es un error porque deja fuera la mitad del valor. Hay vecinos a los que la factura les importa menos que vivir cómodos, y para ellos estos efectos pesan más que la amortización:

  • Paredes templadas. Sin aislamiento, la cara interior de la fachada está fría en invierno y caliente en verano; con SATE, la pared se mantiene cerca de la temperatura ambiente. La sensación de confort mejora aunque el termostato marque lo mismo.
  • Adiós a las condensaciones de puente térmico. Esas manchas negras de moho en esquinas, cajas de persiana y contornos de ventana aparecen donde la pared está fría. Al cortar el puente térmico, desaparece la causa, no solo la mancha.
  • Más inercia térmica. La casa tarda más en enfriarse de noche y en calentarse de día: las oscilaciones son más suaves y se necesita encender menos los equipos.
  • Algo menos de ruido exterior. El sistema añade una capa que, sin ser un aislante acústico específico, suele reducir la sensación de ruido de la calle.
  • Fachada nueva. Al terminar, el edificio luce un revestimiento renovado y uniforme; estéticamente es como una fachada nueva.

Si en tu edificio el problema de fondo son las humedades y los mohos recurrentes, antes de decidir conviene entender qué tipo de humedad tenéis, porque no todas se resuelven con aislamiento. Lo explicamos en la guía de tipos de humedades: capilaridad, filtración y condensación: el SATE ataca de raíz las de condensación por puente térmico, pero las de capilaridad o filtración necesitan otras soluciones.

Qué ayudas existen para rehabilitación energética y quién las tramita

Aquí entramos en el terreno que más cambia y donde más cuidado hay que tener. Existen varias vías de apoyo público a la rehabilitación energética de edificios, y conviven entre sí, pero sus cuantías, requisitos y plazos se modifican con frecuencia. Por eso no vamos a darte porcentajes ni importes: te explicamos qué tipos de ayuda suelen existir y, sobre todo, dónde confirmar lo que está vigente.

Tipo de ayudaA qué suele aplicarseQuién lo gestiona / dónde verificarNaturaleza
Fondos europeos de rehabilitación (programas de eficiencia energética en edificios)Actuaciones de envolvente como el SATE, normalmente exigiendo una mejora mínima de eficienciaCanalizados por las comunidades autónomas; referencia técnica en el IDAESubvención
Programas autonómicos de la Comunitat ValencianaRehabilitación energética de edificios residencialesGeneralitat Valenciana (consellería competente en vivienda/energía)Subvención
Deducciones en el IRPF por obras de mejora energéticaObras que reducen la demanda o el consumo, acreditadas con certificado energéticoAgencia Tributaria; el propietario las aplica en su declaraciónDeducción fiscal
Ayudas municipales o bonificaciones de tributos localesSegún el ayuntamiento, a veces sobre IBI o ICIO por mejora de eficienciaAyuntamiento correspondienteVariable
Cuadro orientativo. Los nombres de programa, cuantías, requisitos de mejora y plazos cambian. Verifica siempre la convocatoria vigente en IDAE, Generalitat Valenciana, BOE, Agencia Tributaria y tu ayuntamiento antes de comprometer la obra.

¿Quién hace la tramitación?

En las ayudas de edificio completo suele aparecer la figura del agente rehabilitador o gestor, que coordina el proyecto técnico, el cumplimiento de requisitos y la documentación de la subvención. La comunidad, a través de su administrador de fincas y del presidente, aprueba la actuación y firma. La empresa que ejecuta la obra debe encajar su trabajo con esos requisitos (mediciones, certificados, fechas). Lo importante para la junta es que la tramitación y la obra vayan coordinadas desde el principio: si se contrata la obra por un lado y se intenta pedir la ayuda por otro y a destiempo, es fácil incumplir algún requisito y quedarse sin subvención.

Verifica antes de prometer nada en junta. Confirma la convocatoria abierta y sus condiciones en el IDAE, en la Generalitat Valenciana, en el BOE y, para las deducciones, en la Agencia Tributaria. Lo que aquí se describe es el marco general; lo aplicable a tu edificio es lo que diga la convocatoria vigente.

Qué requisitos hay que cumplir para no perder la subvención

Las ayudas de rehabilitación energética no se conceden por hacer una obra bonita: exigen demostrar una mejora real y documentarla bien. Los requisitos concretos los fija cada convocatoria, pero hay un patrón que se repite y que conviene conocer para no llevarse sorpresas:

  • Mejora mínima de eficiencia. Suele pedirse una reducción mínima de la demanda o del consumo de energía, acreditada comparando el certificado energético antes y después de la obra. Si la actuación no alcanza ese umbral, no entra.
  • Certificados energéticos. Hace falta el certificado de partida (estado inicial) y el final, firmados por técnico habilitado. Sin ese par de documentos, la ayuda no se justifica.
  • Proyecto y, según el caso, licencia. Una obra de fachada de edificio normalmente requiere proyecto técnico y la comunicación o licencia municipal correspondiente. Saltarse esto puede invalidar la ayuda y dar problemas legales.
  • Plazos. Las convocatorias marcan fechas de solicitud, de ejecución y de justificación. Pasarse de plazo es una de las formas más habituales de perder la subvención.
  • Que la obra ejecutada coincida con la proyectada. Cambiar materiales o reducir alcance a mitad de obra puede dejar la actuación por debajo de lo aprobado.
  • Documentación de gasto. Facturas, justificantes de pago y memoria de la actuación, en regla.

Errores que salen caros

  • Empezar la obra antes de tener clara la ayuda. En muchas convocatorias no se subvencionan gastos anteriores a la fecha que marcan las bases. Arrancar el andamiaje «por adelantar» puede dejar fuera toda la obra.
  • Contratar el SATE más barato sin mirar el sistema completo. El SATE es un sistema certificado (aislante + mortero + malla + anclajes + acabado). Mezclar componentes de procedencias distintas o ahorrar en el espesor de aislante puede no alcanzar la mejora mínima exigida ni durar lo que debe.
  • No hacer el certificado energético inicial. Sin la foto de partida no se puede demostrar la mejora; la ayuda exige el antes y el después.
  • Olvidar los detalles constructivos. Cajas de persiana, contornos de ventana y arranque inferior mal resueltos reintroducen puentes térmicos y manchas justo donde se quería evitarlos.
  • Prometer ahorros concretos a los vecinos. Generar expectativas de un porcentaje exacto crea conflictos después; trabaja siempre con rangos y con el dato del certificado.
  • Descoordinar obra y tramitación. Si el instalador y el gestor de la ayuda no hablan, es fácil incumplir un plazo o un requisito documental y perder la subvención ya concedida.

Cómo afecta al valor y a la certificación energética del edificio

El SATE mejora la letra del certificado de eficiencia energética porque reduce la demanda del edificio. Y esa letra ya no es un papel para el cajón: es información obligatoria en cualquier anuncio de venta o alquiler, y un comprador o inquilino informado la mira. Un edificio con mejor calificación se percibe como más barato de mantener y más confortable, y eso se traduce en argumento de precio y en rapidez de venta o alquiler.

Hay dos efectos de valor que conviene separar para la junta:

  • Valor de uso. Vives mejor desde el primer invierno y verano: confort, sin mohos, menos consumo. Lo disfrutan todos los vecinos, vendan o no.
  • Valor de mercado. La fachada renovada y la mejor calificación energética pesan en una tasación y en la decisión de un comprador. Quien piense vender o alquilar a medio plazo lo recupera también por esa vía.

Este punto conecta con una estrategia más amplia: si en el edificio hay propietarios pensando en vender, la rehabilitación de envolvente encaja con la lógica de reformar para vender, donde las mejoras que de verdad mueven el precio son las que reducen incertidumbre al comprador (instalaciones, eficiencia, ausencia de patologías), no los caprichos estéticos.

Matriz de decisión: ¿le conviene el SATE a tu comunidad?

Para ordenar la conversación de la junta, ayuda colocar el caso del edificio en una matriz sencilla. No sustituye al estudio técnico, pero deja claro de un vistazo si la decisión es fácil o reñida.

Decisión fácil — a favor

Cuándo el SATE casi se cae de maduro

  • La fachada ya necesita reparación (grietas, revestimiento degradado): aprovecháis el andamio.
  • El edificio no tiene aislamiento o es muy antiguo.
  • Hay condensaciones y mohos de puente térmico recurrentes.
  • Existe una ayuda vigente que cubre parte de la actuación.
  • Varios vecinos piensan vender o alquilar a medio plazo.
Decisión reñida — a estudiar

Cuándo conviene afinar los números

  • La fachada está en buen estado y no requería obra.
  • El edificio ya tiene cierto aislamiento previo.
  • No hay ayuda abierta o el edificio no cumple sus requisitos.
  • Uso poco intensivo de climatización en la mayoría de viviendas.
  • Limitaciones técnicas o de protección de la fachada que encarecen mucho la obra.

En el bloque «a estudiar», la decisión no es un no: es un «haced los números bien», separando el sobrecoste real del aislamiento, valorando el confort y esperando, si tiene sentido, a una convocatoria de ayudas favorable.

Cuándo conviene pedir una visita técnica

El SATE es una obra de envolvente y no se decide bien solo con un catálogo. Conviene una visita técnica antes de llevar nada a la junta si tu edificio está en alguna de estas situaciones:

  • La fachada tiene grietas, abombamientos o el revestimiento se desprende: hay que diagnosticar si es un problema estructural o de revestimiento antes de aislar encima.
  • Aparecen humedades o mohos recurrentes y no sabéis si son de condensación, capilaridad o filtración (el SATE no resuelve todas).
  • Queréis estimar la mejora del certificado energético y la cuantía de ayuda que correspondería al edificio.
  • Hay elementos que complican la obra: balcones, miradores, cajas de persiana, fachada protegida o medianeras.
  • Necesitáis un presupuesto por partidas que distinga reparación de aislamiento para calcular el sobrecoste real.

Una visita técnica con medición evita el mayor riesgo de estas obras: aprobar una derrama sobre una cifra suelta que luego se dispara por detalles que no se vieron.

Si tu comunidad está en Valencia capital o en el área metropolitana, trabajamos por toda la zona: puedes ver cómo cubrimos cada municipio en reformas en Valencia y en el resto de poblaciones del Camp de Turia y l’Horta, incluida la franja afectada por la DANA, donde muchas comunidades están aprovechando las obras de reparación para mejorar también la envolvente.

Llevad a la junta números, no promesas

Hacemos visita técnica, medición de fachada y presupuesto por partidas, separando reparación de aislamiento y dejando claro qué requisitos pide la ayuda vigente. Así la comunidad decide con datos de su edificio.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto se ahorra exactamente con el SATE?

No hay un porcentaje único válido para todos los edificios, y desconfía de quien te lo prometa por teléfono. El ahorro depende del estado previo de la fachada, de cómo y cuánto se climatiza cada vivienda y del clima. En el área de Valencia, con inviernos suaves, parte del beneficio aparece también en verano y en estabilidad de temperatura, no solo en la factura de calefacción. Lo fiable es estimarlo sobre el certificado energético del propio edificio, antes y después, no con un número de catálogo.

¿En cuánto tiempo se amortiza el aislamiento de fachada?

Depende sobre todo de dos cosas. Primera: si la fachada ya necesitaba reparación, el coste relevante no es el del SATE completo, sino el sobrecoste de añadir aislamiento a una obra que se iba a hacer igual, lo que acorta mucho la amortización. Segunda: si entra una ayuda pública, la comunidad pone menos dinero y se recupera antes. Sin reparación pendiente y sin ayuda, la amortización solo por factura es la más lenta. Calcúlala sobre tu presupuesto y la convocatoria vigente.

¿Qué ayudas hay para aislar la fachada y quién las tramita?

Suelen convivir fondos europeos de rehabilitación energética canalizados por las comunidades autónomas, programas autonómicos de la Generalitat Valenciana, deducciones en el IRPF por mejora energética y, según el municipio, bonificaciones de tributos locales. En las ayudas de edificio completo suele intervenir un agente rehabilitador que coordina proyecto, requisitos y documentación, junto con el administrador de fincas. Las cuantías y plazos cambian: verifícalos en IDAE, Generalitat Valenciana, BOE y Agencia Tributaria antes de decidir.

¿Qué requisitos hay que cumplir para no perder la subvención?

Lo fija cada convocatoria, pero el patrón habitual incluye: demostrar una mejora mínima de eficiencia con certificado energético antes y después, disponer de proyecto técnico y la licencia o comunicación municipal, respetar los plazos de solicitud, ejecución y justificación, ejecutar la obra tal como se aprobó y presentar facturas y justificantes en regla. El error más caro suele ser empezar la obra antes de la fecha que marcan las bases, porque muchas ayudas no cubren gastos anteriores.

¿El SATE elimina las humedades y los mohos de la casa?

Elimina las que se deben a condensación por puente térmico, que son las manchas de moho en esquinas, contornos de ventana y cajas de persiana donde la pared está fría. Al cortar el puente térmico, desaparece la causa. En cambio, no resuelve las humedades por capilaridad (que suben del terreno) ni por filtración (entrada de agua desde el exterior); esas necesitan otras soluciones. Por eso conviene un diagnóstico previo: aislar encima de una humedad de filtración no la cura, solo la tapa.

¿Hay que hacer la obra para todo el edificio o se puede aislar una sola vivienda?

Técnicamente se puede aislar un paño parcial, pero rara vez es buena idea: queda la fachada parcheada, el coste por metro se dispara al montar andamios para poco trabajo y, sobre todo, las ayudas de rehabilitación energética están pensadas en gran medida para actuaciones de edificio completo. Por eso lo eficiente y lo subvencionable suele ser decidirlo en junta para todo el bloque a la vez.

¿Aislar por fuera (SATE) o por dentro?

El SATE, por fuera, es más eficaz porque envuelve todo el edificio y corta los puentes térmicos, no resta superficie útil a las viviendas y renueva la fachada. Aislar por dentro es más barato y se puede hacer vivienda a vivienda sin tocar elementos comunes, pero deja los puentes térmicos casi como estaban (con su riesgo de condensaciones) y resta unos centímetros a cada habitación. Para una intervención de comunidad, el exterior suele ser la opción técnica y económicamente más coherente.

¿El SATE mejora la calificación energética y el valor del edificio?

Sí. Al reducir la demanda, mejora la letra del certificado de eficiencia energética, dato obligatorio en cualquier anuncio de venta o alquiler. Eso aporta valor de uso (se vive mejor desde el primer año) y valor de mercado (fachada renovada y mejor calificación pesan en una tasación y en la decisión de un comprador). Quien piense vender o alquilar a medio plazo recupera parte de la inversión también por esa vía.

Cómo trabaja Batecs una fachada de comunidad

Somos una empresa de reformas integrales y rehabilitación en Valencia y su área metropolitana. En obras de fachada de comunidad nuestra prioridad es que la junta decida con datos del edificio, no con promesas: visita técnica, diagnóstico de patologías, medición y presupuesto por partidas que distingue lo que es reparación de lo que es aislamiento. No prometemos porcentajes de ahorro cerrados; sí coordinamos la obra con los requisitos de la ayuda para que la documentación encaje.

Visita técnica y diagnósticoPresupuesto por partidasEquipo propioCoordinación con la tramitación de ayudasSin promesas de ahorro infladas

Contenido elaborado por el equipo técnico de Batecs en agosto de 2026 con fines informativos para comunidades de propietarios. No constituye asesoramiento fiscal ni jurídico. Las ayudas a la rehabilitación energética (fondos europeos, programas de la Generalitat Valenciana, deducciones de IRPF y bonificaciones locales), sus cuantías, requisitos de mejora mínima y plazos cambian con frecuencia: verifica siempre la convocatoria vigente y las condiciones aplicables a tu edificio en el IDAE, la Generalitat Valenciana, el BOE y la Agencia Tributaria antes de aprobar una derrama o comprometer la obra. Los importes, porcentajes y plazos de amortización de esta página son rangos orientativos del mercado, no datos cerrados.