
Reformar una casa de los años 60 y 70: los problemas típicos de esa época y cómo resolverlos
Las viviendas levantadas durante el desarrollismo tienen patologías que se repiten por su año de construcción: forjados sospechosos, muros sin aislar e instalaciones que ya no cumplen. Esta es la radiografía por décadas para que sepas qué mirar antes de comprar o reformar.
Respuesta rápida
Una casa de los años 60 y 70 suele arrastrar cuatro problemas característicos de su época: forjados de hormigón con riesgo de aluminosis o carbonatación, cerramientos prácticamente sin aislamiento térmico, instalación eléctrica y de fontanería obsoletas y distribuciones encajonadas con cocinas y baños minúsculos.
Ninguno es motivo automático para descartar la vivienda, pero la aluminosis y las grietas estructurales sí exigen un diagnóstico técnico antes de comprar o presupuestar. Lo que casi siempre merece la pena conservar es la estructura sana, la altura libre y la ubicación; lo que casi siempre hay que renovar son instalaciones, carpinterías y aislamiento.
Antes de firmar nada, una visita técnica te dice si la estructura está sana y qué partidas pesarán de verdad.
| Patología típica | Por qué aparece en esa época | Criticidad |
|---|---|---|
| Aluminosis / carbonatación del forjado | Uso de cemento aluminoso y hormigones de menor control en parte de la construcción de los 50-70 | Crítica · diagnóstico previo |
| Aislamiento térmico nulo o muy pobre | Construcción anterior a la primera normativa de aislamiento (NBE-CT-79) | Alta · confort y factura energética |
| Instalación eléctrica obsoleta | Sin toma de tierra generalizada ni cuadros con diferenciales | Alta · seguridad |
| Fontanería de hierro/plomo y bajantes viejos | Materiales habituales antes de la generalización del cobre y el PVC/PE | Media-alta · fugas y salubridad |
| Humedades y carpinterías de hierro | Sin barreras de vapor, ventanas de una hoja sin rotura de puente térmico | Media · confort y condensaciones |
| Distribución encajonada | Pasillos largos, cocinas cerradas y baños mínimos del urbanismo de la época | Baja técnica · alta en uso |
Radiografía por décadas: qué cambia entre los 50, 60 y 70
La diferencia clave frente a una guía genérica de «casa antigua» es que el año de construcción condiciona los materiales y, por tanto, las patologías. Una casa de pueblo de muros de carga de 1930 no tiene nada que ver con un bloque de hormigón armado de 1972. Saber en qué década se levantó tu vivienda orienta dónde mirar primero.
Los años 50 y la transición
Conviven la construcción tradicional de muro de carga con las primeras estructuras de hormigón armado. En esta franja es donde aparece con más fuerza el cemento aluminoso, un conglomerante que se usó por su rápido fraguado y que, con el tiempo y la humedad, puede perder resistencia. No todas las casas de esos años lo llevan, pero es el periodo donde más conviene comprobarlo.
Los años 60: el salto al bloque de hormigón
El desarrollismo industrializa la construcción. Proliferan los edificios de pórticos de hormigón armado y forjados unidireccionales con viguetas. El control de calidad del hormigón era muy desigual, así que se ven dos extremos: estructuras perfectamente sanas y otras con armaduras mal recubiertas que hoy presentan oxidación. El aislamiento térmico, sencillamente, no estaba en la cabeza de nadie.
Los años 70: confort básico, todavía sin eficiencia
Mejora la fontanería y empieza a generalizarse el cobre, aparecen más baños completos y cocinas algo mayores. Pero hasta finales de la década no existe normativa de aislamiento térmico, así que la mayoría de viviendas de los 70 siguen teniendo cerramientos de medio pie sin cámara aislante, ventanas de hierro o aluminio sin rotura de puente térmico y puentes térmicos por todas partes.
Qué problemas tiene una casa de los años 60 y 70
Más allá de lo evidente (baldosas pasadas de moda o gotelé), los problemas que de verdad mueven el presupuesto y la seguridad son cuatro familias. Es útil separarlos entre los que afectan a la estructura —que hay que resolver sí o sí y antes que nada— y los que afectan al confort y al uso, que admiten más margen de decisión.
Problemas estructurales (prioridad absoluta)
- Forjados con armaduras oxidadas por carbonatación del hormigón: aparecen manchas de óxido, abombamientos del techo y, en casos avanzados, desprendimiento del recubrimiento.
- Posible cemento aluminoso en las viguetas, que solo se confirma con análisis de laboratorio.
- Grietas activas en muros y tabiques: las inclinadas y en escalera o las que reaparecen tras taparlas merecen atención profesional.
Problemas de envolvente e instalaciones (alto impacto)
- Aislamiento prácticamente inexistente: frío en invierno, calor en verano y condensaciones.
- Eléctrica antigua sin toma de tierra ni protecciones modernas.
- Fontanería de hierro o plomo con riesgo de fugas y bajantes de fibrocemento o fundición deteriorados.
- Humedades por capilaridad en plantas bajas y por filtración en cubiertas y fachadas mal impermeabilizadas.
Qué es la aluminosis y cómo se detecta
La aluminosis es el deterioro del hormigón fabricado con cemento aluminoso, un material que se empleó sobre todo entre los años 50 y 70 por su fraguado rápido. Con el tiempo, la humedad y ciertas condiciones, ese hormigón puede transformarse y perder capacidad resistente, además de favorecer la corrosión de las armaduras. Es un fenómeno asociado a forjados de viguetas de aquella época.
Importa decirlo con honestidad: tener una casa de esos años no significa tener aluminosis. Es una posibilidad que conviene descartar, no un diagnóstico por defecto. Y, sobre todo, no se confirma «a ojo»: las señales visibles orientan, pero la confirmación exige una prueba técnica.
Indicios visibles
- Manchas de óxido en el techo siguiendo la línea de las viguetas.
- Fisuras longitudinales y desprendimiento del recubrimiento de hormigón.
- Color anaranjado o aspecto poroso del hormigón a la vista.
- Flechas o abombamientos en el forjado.
Diagnóstico técnico
- Inspección por técnico competente (arquitecto o aparejador).
- Extracción de testigos y análisis de laboratorio del hormigón.
- Estudio de la documentación y, si procede, de la comunidad.
- Si se confirma, plan de refuerzo o sustitución del elemento afectado.
Es la duda más común en estas casas. Coordinamos la inspección estructural antes de hablar de obra.
Por qué estas casas tienen mal aislamiento
La respuesta es normativa: la primera norma básica de la edificación sobre condiciones térmicas, la NBE-CT-79, no entró en vigor hasta finales de los 70. Todo lo construido antes se levantó sin ninguna exigencia de aislamiento. Eso explica los cerramientos de medio pie de ladrillo sin cámara útil, las cubiertas sin aislar y las ventanas de hierro o de aluminio sin rotura de puente térmico.
El resultado lo nota cualquiera que viva en una de estas casas: paredes frías al tacto, condensaciones y manchas negras en esquinas y detrás de los armarios, y facturas de climatización altas. La buena noticia es que es lo más rentable de corregir, porque hoy existen soluciones que en los 70 no estaban al alcance.
Soluciones habituales al reformar
- Aislamiento por el interior (trasdosado con lana mineral o similar) cuando no se puede tocar la fachada.
- SATE por el exterior en viviendas unifamiliares o cuando la comunidad acomete la fachada: elimina puentes térmicos y renueva la imagen.
- Aislamiento de cubierta, casi siempre la mayor fuga de calor en casas bajas y chalets.
- Cambio de carpinterías por ventanas con rotura de puente térmico y vidrio bajo emisivo.
Cómo están la electricidad y la fontanería de esa época
Esta es la partida que más sorpresas da, porque está oculta tras paredes y techos. En la práctica, en una casa de los 60-70 que no se haya actualizado, asume que electricidad y fontanería van a renovarse casi por completo en una reforma integral.
Instalación eléctrica
Lo habitual es encontrar instalaciones sin toma de tierra generalizada, con cuadros antiguos sin diferenciales ni magnetotérmicos suficientes, secciones de cable cortas para los consumos de hoy y pocos puntos de luz y enchufes. No es solo comodidad: es seguridad. Una renovación de la instalación eléctrica antigua con un nuevo cuadro y circuitos dimensionados es prácticamente obligada.
Fontanería y saneamiento
Las tuberías de hierro galvanizado se obstruyen y oxidan con los años, y en las viviendas más antiguas puede haber plomo en algún tramo. Los bajantes de fundición o fibrocemento dan ruidos, atascos y, a veces, humedades. Lo razonable es sustituir la distribución por materiales actuales (multicapa, cobre, PVC/PE) aprovechando que las paredes están abiertas.
Qué merece la pena conservar
No todo es problema. Las casas de los 60 y 70 tienen virtudes que las construcciones más recientes a veces no ofrecen, y conservarlas ahorra dinero y aporta carácter.
- La estructura, si está sana: un forjado de hormigón en buen estado puede durar muchas décadas más. Comprobada y, si hace falta, reforzada, es la mejor base posible.
- La altura libre: muchas viviendas de la época tienen techos más altos que las actuales, lo que permite trasdosados, falsos techos para pasar instalaciones y sensación de amplitud.
- Carpintería interior y elementos de madera maciza: puertas, vigas vistas o suelos hidráulicos en buen estado se pueden restaurar y revalorizan la vivienda.
- La ubicación: estas casas suelen estar en barrios y pueblos consolidados del área metropolitana, con servicios cerca y solares ya escasos.
Qué partidas se llevan más presupuesto en estas reformas
En una casa de los 60-70, el grueso del coste rara vez está donde el propietario lo imagina (suelos y muebles). Está en lo que no se ve: instalaciones, aislamiento y, si aparece, estructura. Este es el orden habitual de peso, de mayor a menor, con la advertencia de que son rangos orientativos del mercado, no un presupuesto.
| Partida | Peso típico en el presupuesto | Por qué pesa tanto |
|---|---|---|
| Instalaciones (eléctrica, fontanería, saneamiento) | Muy alto | Se renuevan casi por completo y obligan a picar y rehacer acabados |
| Refuerzo o sustitución de estructura | Variable: nulo o muy alto | Si hay aluminosis o forjados dañados, dispara el coste; si está sano, no aparece |
| Aislamiento y carpinterías | Alto | SATE o trasdosados, cubierta y ventanas nuevas con rotura de puente térmico |
| Cocina y baños | Medio-alto | Suele rehacerse todo: distribución, alicatados, sanitarios y mobiliario |
| Albañilería, suelos y pintura | Medio | Nivelación, retirada de gotelé, solados y acabados generales |
La consecuencia práctica es clara: en estas viviendas conviene presupuestar por partidas y dejar una reserva para imprevistos estructurales, precisamente porque hasta que no se abre no se sabe del todo qué hay detrás. Para entender cómo se construye un precio de reforma integral y qué factores lo mueven, te ayuda esta guía sobre reformar una casa vieja en Valencia.
Checklist antes de comprar o reformar
Lo que conviene comprobar en una casa de los 60-70
- Año exacto de construcción (escritura, catastro, IBI) para situar la década y sus riesgos.
- Estado del forjado: manchas de óxido, fisuras o abombamientos en techos.
- Descartar aluminosis con diagnóstico técnico si hay indicios o dudas.
- Tipo de instalación eléctrica: toma de tierra, cuadro y antigüedad del cableado.
- Material de las tuberías y estado de bajantes (atascos, ruidos, humedades).
- Presencia de humedades por capilaridad o filtración en bajos, cubiertas y fachadas.
- Aislamiento real: paredes frías, condensaciones y carpinterías existentes.
- Posibilidad de modificar la distribución (qué tabiques son de carga).
- En piso, situación de la comunidad: fachada, cubierta, bajantes comunitarios.
- Licencias y permisos que requerirá la reforma según el ayuntamiento.
Errores que salen caros
Errores que salen caros
- Comprar sin descartar la aluminosis ni revisar la estructura: es el error con peor consecuencia económica. Condiciona la compra a un diagnóstico técnico.
- Maquillar sin tocar instalaciones: poner suelo y pintura nuevos sobre una eléctrica sin toma de tierra y una fontanería de hierro es tirar el dinero; en pocos años habrá que picar lo recién hecho.
- Olvidar el aislamiento: reformar a fondo y seguir pasando frío y con condensaciones porque no se renovaron cerramientos ni carpinterías.
- Tirar tabiques sin saber cuáles son de carga: en estructuras de muro o con tabiquería que colabora, abrir huecos sin cálculo puede comprometer la vivienda.
- No prever reserva para imprevistos: en casas antiguas, lo oculto aparece al abrir; un presupuesto sin colchón se desborda al primer hallazgo.
- Dar por hechas las ayudas: contar con subvenciones energéticas sin verificar la convocatoria vigente puede descuadrar las cuentas.
Supuesto: chalet de 1971 de unos 120 m² en el área metropolitana
Imagina una vivienda unifamiliar de planta baja construida en 1971, con estructura de hormigón armado, cerramiento de medio pie sin cámara aislante, ventanas de aluminio antiguas, eléctrica sin toma de tierra y fontanería de hierro galvanizado. Es un perfil muy frecuente en pueblos del Camp de Turía y de l’Horta.
El planteamiento lógico sería: primero, una inspección estructural que descarte aluminosis y confirme que el forjado está sano; después, decidir el alcance. Si la estructura está bien, el grueso del presupuesto se iría a renovar instalaciones completas, aislar la cubierta y la envolvente (con SATE por el exterior, por ejemplo), cambiar carpinterías y rehacer cocina y baños, conservando la altura libre y, si existe, el suelo hidráulico original.
Este escenario es un supuesto ilustrativo del mercado para explicar el orden de prioridades, no una obra ejecutada por Batecs ni un presupuesto. Las cifras y el alcance reales solo salen de una visita técnica a tu vivienda concreta.
La única forma de saber qué partidas pesarán en la tuya es verla. Te decimos qué conservar y qué renovar, por partidas.
Cuándo conviene pedir una visita técnica
En viviendas de los años 60 y 70, la visita técnica no es un trámite comercial: es la herramienta que evita decisiones a ciegas. Conviene pedirla, como muy tarde, antes de firmar una compra o de cerrar un presupuesto. Pídela con prioridad si:
- Ves manchas de óxido, fisuras o abombamientos en techos o vigas.
- Sospechas de aluminosis o no sabes con qué hormigón se construyó.
- Hay grietas que reaparecen, humedades persistentes o suelos que ceden.
- Quieres modificar la distribución y no sabes qué tabiques son de carga.
- Vas a comprar y necesitas saber el coste real de poner la casa a punto.
En Batecs trabajamos en Valencia y su área metropolitana —Paterna, Godella y el resto del Camp de Turía y l’Horta—, donde esta tipología de vivienda es muy habitual.
Empezamos por una visita que confirma el estado de la estructura y separa lo que merece conservarse de lo que hay que renovar. Sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Vale la pena reformar una casa de los años 60 o 70 o sale mejor comprar nueva?
Depende del estado de la estructura y de la ubicación. Si el forjado está sano y la casa está bien situada, rehabilitarla suele ofrecer más superficie, más altura libre y mejor ubicación que una vivienda nueva equivalente, y permite dejarla a tu gusto. Si aparece aluminosis grave u otros daños estructurales serios, las cuentas cambian. Por eso el primer paso siempre es un diagnóstico técnico, no una decisión a priori.
¿Cómo sé si mi casa tiene aluminosis?
A simple vista solo se ven indicios: manchas de óxido en los techos siguiendo las viguetas, fisuras, desprendimientos del recubrimiento o un hormigón anaranjado y poroso. Pero la aluminosis solo se confirma con un diagnóstico de un técnico competente y un análisis de laboratorio del hormigón. Tener una casa de esa época no implica tenerla: es algo que se descarta, no que se supone.
¿Por qué estas casas pasan tanto frío y calor?
Porque se construyeron antes de la primera normativa de aislamiento térmico (NBE-CT-79, de finales de los 70). Eso significa cerramientos sin cámara aislante útil, cubiertas sin aislar y ventanas sin rotura de puente térmico. Es lo más rentable de corregir hoy, mediante trasdosados o SATE, aislamiento de cubierta y cambio de carpinterías.
¿Hay que cambiar toda la instalación eléctrica y la fontanería?
En una vivienda de los 60-70 que no se haya actualizado, lo más prudente es asumir que sí. La eléctrica suele carecer de toma de tierra y de protecciones modernas, y la fontanería de hierro galvanizado se oxida y obstruye. Aprovechar que las paredes están abiertas para renovarlas evita tener que picar lo recién hecho pocos años después.
¿Qué se puede conservar de una casa de esta época?
Lo principal es la estructura, si tras la inspección está sana. También merece la pena conservar la altura libre, que suele ser mayor que en obra nueva, y restaurar elementos nobles como suelos hidráulicos, vigas o carpintería de madera maciza en buen estado. La ubicación, en barrios y pueblos consolidados, es otro activo que la obra nueva rara vez iguala.
¿Qué partida se lleva más presupuesto en estas reformas?
Habitualmente las instalaciones (eléctrica, fontanería y saneamiento), porque se renuevan casi por completo y obligan a picar y rehacer acabados. A ellas se suman el aislamiento y las carpinterías, y, si aparece, el refuerzo o la sustitución de estructura, que es el factor que más puede disparar el coste. Suelos, pintura y mobiliario pesan menos de lo que la gente piensa.
¿Necesito licencia para reformar una casa de los años 60 o 70?
Casi cualquier reforma de cierto alcance requiere algún tipo de permiso o comunicación, y si se toca la estructura o la distribución suele hacer falta proyecto técnico y licencia de obra mayor. Como los requisitos varían según el municipio, conviene verificarlos en el ayuntamiento correspondiente antes de empezar. No te fíes de generalizaciones: cada localidad del área de Valencia tiene su ordenanza.
Por qué apoyarte en Batecs para una casa de esta época
En Batecs hacemos reformas integrales y rehabilitación de vivienda antigua en Valencia y su área metropolitana, y conocemos bien la tipología de los 60 y 70 porque abunda en pueblos como Paterna, Godella, La Eliana, Bétera o Lliria. Nuestro enfoque empieza por entender qué hay detrás de las paredes —estructura, instalaciones, aislamiento— y separar con criterio lo que conviene conservar de lo que hay que renovar, presupuestando por partidas para que no haya sorpresas.
Análisis con fines informativos, actualizado en junio de 2026. Los rangos y pesos de presupuesto son orientativos del mercado y no constituyen un presupuesto ni un dictamen técnico; cada vivienda exige inspección real. Las referencias a normativa (como la NBE-CT-79), a la aluminosis, a las licencias municipales y a las ayudas a la rehabilitación deben verificarse en las fuentes oficiales correspondientes: IDAE, Generalitat Valenciana, el ayuntamiento de tu localidad y el BOE. El diagnóstico de patologías estructurales debe realizarlo siempre un técnico competente.