
Instalaciones en una reforma integral: electricidad, fontanería, clima y gas explicadas para el propietario
Lo que no se ve es la mitad de la obra. Aquí tienes el mapa completo de las instalaciones que se renuevan en una reforma integral, en qué orden van y qué decisiones tienes que tomar antes de levantar una sola pared.
Respuesta rápida
En una reforma integral de vivienda se renuevan, como norma, cuatro grandes familias de instalaciones: electricidad (cuadro, circuitos y puntos), fontanería y saneamiento (tuberías de agua y desagües), climatización y ventilación (calor, frío, agua caliente y renovación de aire) y, cuando la hay, gas.
El orden importa: primero se decide la distribución y se hace el replanteo, después llegan las rozas e instalaciones empotradas, y solo al final se colocan mecanismos, aparatos y se tramitan los certificados. Cambiar una instalación que ya está tapada es lo más caro de toda la obra.
Te ayudamos a poner orden antes de pedir presupuestos.
| Instalación | Qué se renueva | Cuándo conviene cambiarla |
|---|---|---|
| Electricidad | Cuadro, circuitos, cableado, puntos de luz y enchufes, tomas de datos | Casi siempre en viviendas anteriores a la normativa moderna o con cuadro de plomos |
| Fontanería y saneamiento | Tuberías de agua fría y caliente, llaves de corte, bajantes y desagües accesibles | Si hay tubería de hierro/plomo, fugas, ruidos o presión irregular |
| Climatización y ACS | Producción de calor/frío, agua caliente sanitaria, conductos y unidades | Al cambiar de sistema (caldera a aerotermia, splits a conductos) |
| Ventilación | Extracción en baños y cocina, conductos y recuperación de aire | Si hay humedades, condensaciones o malos olores recurrentes |
| Gas | Tramo interior, llaves y conexión a aparatos (si se mantiene gas) | Si se reubica la cocina/caldera o se sustituye por sistemas eléctricos |
Qué instalaciones se renuevan en una reforma integral
Cuando alguien dice «voy a hacer una reforma integral», normalmente piensa en suelos, paredes, cocina y baños. Eso es lo que se ve. Pero detrás de esos acabados hay una red de instalaciones que, en una obra bien planteada, se renueva entera o en gran parte. Es la parte que el propietario menos controla y, paradójicamente, la que más condiciona el confort, la seguridad y el gasto futuro de la casa.
En una reforma integral de vivienda se trabajan, de forma habitual, estas familias:
- Electricidad y comunicaciones: el cuadro general, los circuitos, el cableado, los puntos de luz, los enchufes y las tomas de datos, televisión o domótica.
- Fontanería: la red de agua fría y caliente, las llaves de corte y los puntos de consumo (cocina, baños, terraza, lavadero).
- Saneamiento: los desagües y bajantes accesibles que evacuan el agua usada.
- Climatización y agua caliente sanitaria (ACS): el sistema que da calor, frío y agua caliente.
- Ventilación: la extracción de humos y vapor en cocina y baños y, en proyectos más exigentes, la renovación controlada del aire.
- Gas: solo en las viviendas que tienen suministro y deciden mantenerlo.
No todas se renuevan siempre al 100%. En una vivienda razonablemente reciente puede que solo haya que adaptar puntos y ampliar el cuadro; en una vivienda antigua de Valencia, lo normal es rehacer casi todo. La clave de esta página es que entiendas el conjunto: cada instalación tiene su propia guía dentro de este blog, pero las decisiones importantes se toman mirándolas juntas.
¿En qué orden se ejecutan las instalaciones?
El orden no es un capricho de la obra: viene impuesto por la lógica constructiva. Una instalación empotrada que se hace tarde obliga a romper lo ya hecho. Por eso, en una reforma integral bien gestionada, las instalaciones siguen una secuencia bastante estable.
| Fase | Qué ocurre | Instalaciones implicadas | Por qué este momento |
|---|---|---|---|
| 1. Replanteo y demolición | Se marca la nueva distribución y se retira lo que sobra | Localización de cuadro, bajantes y acometidas existentes | Hay que saber qué se conserva antes de tocar nada |
| 2. Rozas y trazados | Se abren las canalizaciones en suelo y paredes | Tubos de fontanería, corrugado eléctrico, desagües | Es cuando todo está abierto y accesible |
| 3. Instalaciones empotradas | Se tienden cables, tuberías y conductos | Electricidad, fontanería, clima por conductos, gas | Deben quedar antes de cerrar tabiques y solar |
| 4. Cierre y acabados | Se tapan rozas, se alicata, se solará y se pinta | Pasos previstos, cajas y registros dejados a vista útil | Una vez cerrado, modificar es romper |
| 5. Aparatos y conexionado | Se colocan mecanismos, sanitarios y unidades | Enchufes, luminarias, grifería, splits, caldera/bomba | Los acabados ya están secos y protegidos |
| 6. Pruebas y certificados | Se comprueba que todo funciona y es seguro | Boletín eléctrico, pruebas de estanqueidad, puesta en marcha | Cierra legalmente la instalación |
Esta secuencia explica por qué a un propietario le piden decisiones «demasiado pronto». Cuando el instalador te pregunta dónde quieres los enchufes de la encimera o si vas a poner placa de inducción, no es para meterte prisa: es porque después de la fase 3 ya no hay marcha atrás barata. Tienes el detalle completo de esta lógica en nuestra guía de reforma integral paso a paso.
Electricidad: lo primero que delata una vivienda antigua
La instalación eléctrica es, casi siempre, la primera candidata a renovarse por completo. Las viviendas con cuadro de «plomos» antiguos, pocos circuitos y sección de cable insuficiente no están preparadas para la carga de una casa actual: vitrocerámica, horno, lavavajillas, climatización, cargadores y electrónica conviven sin margen. El resultado son saltos del diferencial, enchufes calientes y, en el peor de los casos, riesgo real.
Qué se toca en el apartado eléctrico
- Cuadro general: se sustituye por uno con protecciones modernas y circuitos separados (alumbrado, tomas, cocina, baños, climatización).
- Cableado y circuitos: se tienden nuevos por canalización propia, dimensionados para los consumos previstos.
- Puntos de uso: se replantean enchufes y luces según cómo vas a vivir la casa, no según donde estaban antes.
- Comunicaciones y futuro: tomas de datos, previsión para domótica y, cada vez más, espacio para un punto de recarga si hay garaje propio.
Renovar el eléctrico en una reforma es mucho más sencillo que hacerlo después: las paredes ya están abiertas. Si lo dejas para «más adelante», vas a pagar dos veces la obra de albañilería. Lo desarrollamos en detalle en la guía sobre cómo renovar la instalación eléctrica antigua durante una reforma.
Dato a tener claro: al terminar, una instalación eléctrica nueva o ampliada de forma significativa debe quedar respaldada por un certificado o boletín emitido por un instalador autorizado. Sin ese documento, la instalación no está «cerrada» aunque encienda la luz.
Fontanería y saneamiento: lo que no conviene dejar a medias
La fontanería es la instalación donde más se nota la tentación de «aprovechar lo que hay». Es un error frecuente. Las tuberías de hierro galvanizado o plomo de viviendas antiguas pierden sección por dentro, dan agua turbia al abrir el grifo y son una fuente de fugas futuras. Una fuga en una tubería empotrada que acabas de tapar con suelo nuevo es uno de los disgustos más caros de una reforma.
Agua y desagües: dos redes distintas
Conviene distinguir dos cosas que el lenguaje cotidiano mezcla:
- Fontanería (agua a presión): la red que lleva agua fría y caliente a grifos, electrodomésticos y calentador. Aquí se renuevan tuberías, llaves de corte por zona y los puntos de consumo.
- Saneamiento (agua por gravedad): los desagües y bajantes que evacuan el agua usada. En un piso, la bajante comunitaria no suele tocarse, pero sí los tramos propios, las pendientes y los sifones.
Una buena práctica es instalar llaves de corte por estancias húmedas: si un día hay un problema en un baño, puedes cerrar solo esa zona sin dejar la casa sin agua. Tienes más detalle en la guía sobre cómo renovar la fontanería de una vivienda antigua. Y si tu problema de fondo son las manchas y la humedad, conviene leer antes los tipos de humedades en vivienda, porque no todas se resuelven con fontanería.
Climatización, agua caliente y ventilación
Este es el apartado donde más han cambiado las decisiones en los últimos años. Antes se daba por hecho que habría una caldera de gas y unos cuantos splits. Hoy muchas reformas optan por sistemas eléctricos eficientes, y eso afecta a todas las demás instalaciones.
Producción de calor, frío y agua caliente
Tienes que decidir cómo vas a producir tres cosas: calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. Las combinaciones más habituales hoy son:
Aerotermia
Una bomba de calor cubre calefacción, refrigeración y agua caliente con un solo equipo. Encaja muy bien cuando se renueva todo. Lo analizamos en la guía de aerotermia en vivienda reformada.
Suelo radiante
Reparte el calor de forma uniforme y discreta, sin radiadores a vista. Tiene ventajas y también límites de altura y plazos; los repasamos en la guía sobre suelo radiante en reforma.
La decisión clave es que el sistema de clima no es un añadido del final: condiciona el grosor del suelo, el espacio para conductos, los recorridos por falso techo y la potencia eléctrica que necesitas. Por eso se decide al principio, no cuando el yeso ya está seco.
Ventilación: la instalación olvidada
La ventilación es la gran olvidada y la causa de muchos problemas posteriores. Un baño sin extracción eficaz acumula vapor, y ese vapor termina en moho y pintura levantada. Una cocina cerrada sin salida de humos satura los acabados. En una reforma integral se planifican la extracción de baños y cocina y, en proyectos más cuidados, una renovación de aire controlada. Si tu motivo para reformar el baño tiene que ver con condensaciones, lee primero sobre humedad y ventilación en el baño.
Podemos visitar tu vivienda, ver qué instalaciones están agotadas y plantearte un alcance realista por escrito.
Gas: mantenerlo, reubicarlo o suprimirlo
El gas es la instalación que más propietarios están reconsiderando en una reforma. Las opciones son tres: mantener el suministro (adaptando el tramo interior si se reubican la cocina o la caldera), suprimirlo a favor de sistemas eléctricos (placa de inducción y aerotermia), o ampliarlo. Cualquiera de ellas tiene implicaciones técnicas y de tramitación.
Si mantienes gas, cualquier modificación de la instalación interior debe ejecutarla una empresa habilitada y quedar certificada. Si lo suprimes, hay que clausurar el suministro de forma reglada, no simplemente «tapar el tubo». Y todo esto enlaza con la decisión eléctrica: una cocina y una calefacción totalmente eléctricas necesitan una potencia contratada y un cuadro acordes.
Aviso importante: las normas sobre instalaciones de gas, sus certificados y los plazos de revisión son materia regulada y cambian según la situación de cada vivienda. No tomes decisiones definitivas a partir de un artículo: confírmalo siempre con un instalador habilitado de gas y, si procede, con la Generalitat Valenciana y tu distribuidora.
Qué conviene actualizar aunque parezca que funciona
Esta es la pregunta que más dinero ahorra (o cuesta) a un propietario. «Si funciona, ¿para qué tocarlo?» El problema es que muchas instalaciones funcionan hasta el día que dejan de hacerlo, y ese día siempre llega después de que hayas puesto el suelo nuevo. Como criterio general, en una reforma integral conviene renovar aunque «funcione» cuando el coste de hacerlo ahora es bajo y el de hacerlo después es muy alto.
Instalaciones que casi siempre conviene renovar en obra
- Cuadro eléctrico antiguo: aunque no salte, un cuadro sin circuitos separados ni protecciones modernas se queda corto para la vida actual.
- Tuberías de hierro o plomo: con las paredes abiertas, el sobrecoste de cambiarlas es mínimo comparado con una fuga futura.
- Llaves de corte agarrotadas: una llave que no cierra bien es inútil el día de una avería.
- Desagües con pendientes deficientes: ruidos, malos olores y atascos recurrentes se corrigen ahora o nunca de forma barata.
- Extracción inexistente en baños sin ventana: es la raíz de buena parte de las humedades posteriores.
No es una invitación a «cambiarlo todo por si acaso». Es un criterio de coste-oportunidad: lo que es accesible y barato durante la obra puede ser carísimo cuando ya está tapado. Por eso, en obras grandes, tiene sentido valorar una reforma por fases bien planificada en lugar de tocar lo mínimo y volver a romper en dos años.
¿Cómo se coordinan electricidad, fontanería y clima?
Aquí está la diferencia entre una obra que sale bien y una que acumula sobrecostes. Las instalaciones comparten el mismo espacio físico (suelos, falsos techos, tabiques) y compiten por él. Si cada gremio trabaja por su cuenta, terminan cruzándose: el conducto de clima choca con la bajante, el cable pasa donde iba el tubo de agua, y alguien tiene que romper lo del otro.
La coordinación se basa en tres ideas:
- Un replanteo común antes de abrir rozas. Sobre el plano de la nueva distribución se decide por dónde va cada instalación y qué tiene prioridad de paso. Las tuberías de desagüe, que van por gravedad y necesitan pendiente, suelen mandar sobre el resto.
- Una secuencia de gremios pactada. Cada oficio entra cuando le toca y deja el terreno preparado para el siguiente. Esto evita que el electricista tenga que volver tres veces.
- Registros y previsiones. Se dejan accesos para mantenimiento y se prevén pasos para lo que pueda venir (un futuro punto de recarga, una toma de datos extra), porque preverlo en obra cuesta poco y añadirlo después cuesta mucho.
Cuando una sola empresa gestiona la obra completa, esta coordinación es interna: hay un responsable que ordena la entrada de cada gremio y resuelve los cruces sobre la marcha. Cuando el propietario contrata por separado a electricista, fontanero y climatizador, la coordinación recae sobre él, y ahí es donde aparecen los huecos. Es uno de los motivos por los que conviene entender bien qué preguntar a una empresa de reformas antes de contratar.
Supuesto: piso de los años 70 en l’Horta que se reforma entero
Imaginemos un piso de unos 95 m² con cuadro de plomos, tubería galvanizada, caldera de gas con radiadores y baños sin extracción. No es una obra ejecutada por Batecs: es un supuesto del mercado para ilustrar cómo encajan las decisiones.
En un caso así, lo habitual sería renovar el eléctrico completo (cuadro y circuitos), sustituir toda la fontanería de agua y los desagües propios, y plantear el cambio del sistema de clima. Si el propietario decide pasar a aerotermia y placa de inducción, entra en juego la supresión reglada del gas y una revisión de la potencia eléctrica. La extracción de los baños se resuelve a la vez. La lección del supuesto no son las cifras —que dependen de cada vivienda— sino el encadenamiento: una decisión (quitar el gas) arrastra a otras tres (clima, electricidad, cocina).
¿Qué decisiones hay que tomar antes de empezar?
Las instalaciones obligan a decidir antes y mejor que cualquier otra parte de la obra, porque casi todas quedan ocultas. Estas son las decisiones que conviene tener resueltas (o al menos planteadas) antes de que entre el primer gremio:
De distribución
Dónde van cocina y baños, si la cocina se abre al salón, cuántos puntos de agua necesitas. Mover una cocina cambia toda la fontanería y el gas.
De sistema de clima
Calor, frío y agua caliente: ¿gas, aerotermia, suelo radiante, conductos o splits? Define grosores de suelo, falsos techos y potencia eléctrica.
De uso real
Cuántos enchufes y dónde, tomas de datos, iluminación por zonas, previsión de domótica o recarga. Se piensa según cómo vas a vivir, no según el plano viejo.
De alcance honesto
Hasta dónde renuevas. Conviene fijarlo por escrito en el presupuesto, partida a partida, para no descubrir «extras» a mitad de obra.
Cuanto más concretas lleves estas decisiones, más fiable será el presupuesto. Un presupuesto detallado por partidas, con las instalaciones desglosadas, te permite además comparar presupuestos de reforma con peras y peras, no con peras y manzanas. Y desglosar bien las instalaciones es una de las mejores formas de evitar sobrecostes en una reforma.
¿Qué documentación y certificados quedan al final?
Una reforma de instalaciones no termina cuando enciende la luz y sale agua caliente: termina cuando tienes en la mano los documentos que acreditan que todo está hecho y es seguro. Esta es la parte que muchos propietarios descuidan y que luego pesa al vender, al contratar suministros o ante una incidencia.
- Certificado o boletín eléctrico: emitido por instalador autorizado cuando se renueva o amplía de forma relevante la instalación. Es el documento que las distribuidoras suelen exigir.
- Certificado de la instalación de gas: si se ha modificado, lo emite la empresa habilitada que ha intervenido.
- Pruebas de estanqueidad y puesta en marcha: de fontanería y de los equipos de clima, que dejan constancia de que la red no pierde y los aparatos funcionan.
- Documentación de los equipos: garantías, fichas técnicas y manuales de calderas, bombas de calor o sistemas instalados.
Verifica siempre en fuente oficial. Qué certificados son obligatorios, quién los emite y qué trámites de licencia o comunicación necesita tu obra depende de la actuación concreta y del municipio. Consúltalo con tu instalador habilitado, con tu ayuntamiento y, para electricidad y gas, con la Generalitat Valenciana. Para dudas de IVA o fiscalidad de la reforma, la referencia es la Agencia Tributaria. Tienes una guía específica sobre la licencia de reforma de vivienda en Valencia.
Errores que salen caros
Errores que salen caros
- Aprovechar las tuberías viejas «porque aún tiran»: una fuga bajo el suelo nuevo obliga a romper el acabado recién puesto. El ahorro de hoy se multiplica mañana.
- Decidir el sistema de clima al final: el suelo radiante o los conductos condicionan grosores y falsos techos. Decidirlo tarde implica rehacer trabajo ya cerrado.
- Olvidar la ventilación de baños y cocina: es la causa silenciosa de la mayoría de las humedades que aparecen meses después de estrenar la reforma.
- Replantear los enchufes «como estaban»: la casa nueva se vive distinta. Quedarse corto de tomas obliga a regletas a la vista o a picar de nuevo.
- No exigir los certificados: sin boletín eléctrico ni certificado de gas, la instalación no está cerrada legalmente, aunque funcione.
- Contratar gremios sueltos sin coordinación: los cruces entre fontanería, clima y electricidad se pagan en roturas y en días perdidos.
La mayoría de estos errores tienen algo en común: se pagan cuando ya es tarde. Por eso una buena planificación de las instalaciones es, en la práctica, la mejor póliza contra los sobrecostes. Puedes ampliar la lista en nuestra guía de errores frecuentes en una reforma integral.
Cuándo conviene pedir una visita técnica
Hay decisiones de instalaciones que no se pueden tomar bien desde una hoja de cálculo. Conviene pedir una visita técnica a la vivienda cuando:
- Vas a hacer una reforma integral y no sabes qué instalaciones están agotadas y cuáles aguantan.
- Estás dudando entre mantener el gas o pasar a un sistema totalmente eléctrico.
- Tienes humedades recurrentes y no sabes si el origen es fontanería, ventilación o filtración.
- El cuadro eléctrico salta o hay enchufes que se calientan.
- Quieres reubicar cocina o baños y no sabes si las bajantes lo permiten sin obra mayor.
En la visita se ve lo que ningún catálogo refleja: la edad real de las tuberías, el estado del cuadro, los recorridos posibles para clima y los condicionantes del edificio. A partir de ahí, el alcance y el presupuesto dejan de ser una suposición. Si estás en Valencia o su área metropolitana, podemos coordinarla.
Te ayudamos a decidir qué renovar, en qué orden y con qué documentación, y lo dejamos por escrito en un presupuesto por partidas.
Preguntas frecuentes
¿Hay que renovar todas las instalaciones en una reforma integral?
No siempre al 100%. En una vivienda reciente puede bastar con ampliar el cuadro y adaptar puntos. En una vivienda antigua, lo habitual es rehacer casi todo el eléctrico y la fontanería, porque están agotados y porque, con las paredes abiertas, el sobrecoste de renovarlos es bajo frente al de hacerlo después. La decisión correcta sale de ver el estado real en una visita técnica.
¿Qué instalación se hace primero en una obra?
Primero se replantea la distribución y se demuele lo que sobra. Después se abren rozas y se tienden las instalaciones empotradas (fontanería, electricidad, conductos de clima y gas) mientras todo está accesible. Solo al final se colocan mecanismos, sanitarios y unidades, y se hacen las pruebas y certificados. La regla es «primero lo oculto, después lo visible».
¿Puedo mantener las tuberías de agua antiguas para ahorrar?
No suele ser buena idea si son de hierro galvanizado o plomo. Pierden sección, dan peor agua y son propensas a fugas. El ahorro de no cambiarlas es pequeño comparado con el coste de reparar una fuga bajo un suelo recién colocado. Con la obra abierta es el mejor momento para renovarlas.
¿Conviene quitar el gas y pasar a un sistema eléctrico?
Depende de la vivienda y de tus prioridades. Pasar a placa de inducción y aerotermia simplifica instalaciones y elimina revisiones de gas, pero exige potencia eléctrica suficiente y un cuadro acorde. Suprimir el gas debe hacerse de forma reglada por empresa habilitada, no tapando el tubo. Es una decisión que conviene valorar al principio porque arrastra a la electricidad y a la cocina.
¿Por qué me piden decidir los enchufes y el clima tan pronto?
Porque son instalaciones empotradas. Una vez tendidas y tapadas, cambiarlas significa romper acabados ya colocados. El instalador necesita saber dónde quieres cada punto y qué sistema de clima vas a poner antes de cerrar tabiques y solar, no para meterte prisa, sino para que no pagues la obra dos veces.
¿Qué certificados debo recibir al terminar las instalaciones?
Como referencia general: el boletín o certificado eléctrico cuando se renueva o amplía la instalación, el certificado de gas si se ha modificado, y las pruebas de estanqueidad y puesta en marcha de fontanería y clima, además de las garantías de los equipos. Qué es obligatorio en tu caso depende de la actuación y del municipio: confírmalo con tu instalador habilitado y con la administración correspondiente.
¿Cómo se evitan los cruces entre fontanería, electricidad y clima?
Con un replanteo común sobre el plano antes de abrir rozas, una secuencia de gremios pactada y la previsión de registros y pasos. Cuando una sola empresa gestiona la obra, esta coordinación es interna y hay un responsable que ordena la entrada de cada oficio. Si se contratan gremios por separado, esa coordinación recae sobre el propietario, que es donde suelen aparecer los problemas.
¿Las instalaciones afectan al precio de la reforma?
Mucho, aunque no se vean. El alcance de electricidad, fontanería y clima es una de las partidas que más oscila entre un presupuesto y otro. Por eso conviene pedir el presupuesto desglosado por partidas: te permite saber qué instalaciones están incluidas y comparar ofertas de forma honesta. No damos cifras globales en este artículo porque dependen de cada vivienda; lo correcto es un presupuesto personalizado.
Por qué apoyarte en Batecs para las instalaciones
En Batecs ejecutamos reformas integrales en Valencia, l’Horta y el Camp de Túria con equipo coordinado, de modo que electricidad, fontanería y clima se planifican juntas y no se pisan entre sí. Trabajamos con presupuesto desglosado por partidas, dejamos por escrito el alcance de cada instalación y te acompañamos hasta que tienes en la mano la documentación y los certificados que cierran la obra. No prometemos cifras genéricas: las concretamos tras ver tu vivienda.
Nota metodológica. Contenido divulgativo elaborado por el equipo técnico de Batecs y actualizado en junio de 2026. Esta página es la guía global del bloque de instalaciones y deriva el detalle a cada artículo específico del blog. No incluye precios, plazos ni importes concretos porque dependen de cada vivienda; para una valoración real solicita un presupuesto personalizado. Las cuestiones de normativa, certificados, licencias, gas, IVA y fiscalidad son materia regulada y deben verificarse siempre en fuente oficial: Generalitat Valenciana, Agencia Tributaria, el BOE y tu ayuntamiento. El «ejemplo orientativo del mercado» es un supuesto hipotético, no una obra ejecutada por Batecs.