Rehabilitar la fachada de la comunidad paso a paso: del informe tecnico al andamio retirado

Rehabilitar la fachada de la comunidad paso a paso: del informe tecnico al andamio retirado
Rehabilitación de fachada · Comunidades

Rehabilitar la fachada de la comunidad paso a paso: del informe técnico al andamio retirado

El orden importa tanto como el dinero. Esta es la secuencia real de una rehabilitación de fachada en una comunidad de vecinos, contada por quien luego ejecuta la obra: qué pasa primero, quién interviene en cada momento y cuándo aparece (y desaparece) el andamio.

Lectura 11 min Actualizado: junio 2026 Revisado por el equipo técnico de Batecs

Respuesta rápida

Una rehabilitación de fachada en comunidad sigue casi siempre el mismo guion: (1) alguien detecta un problema (desprendimientos, humedades, grietas), (2) un técnico hace un informe del estado real, (3) se redacta proyecto o memoria de actuación, (4) se piden y comparan presupuestos por partidas, (5) se aprueba en junta de propietarios con su mayoría, (6) se tramita la licencia o comunicación en el ayuntamiento, (7) se monta el andamio y empieza la obra y (8) tras los remates y la limpieza se desmonta el andamio.

La parte que más se subestima no es la obra, sino los pasos 2 a 6: ahí se decide si la fachada se arregla bien o se vuelve a estropear en pocos años.

¿Vuestra comunidad no sabe por dónde empezar?

Una visita técnica os ordena el problema antes de mover dinero ni convocar junta.

Solicitar visita técnica
FaseQué ocurreQuién interviene
1. DetecciónAparecen señales: cascotes en la acera, humedad, grietas, juntas abiertasVecinos, presidente, administrador
2. Informe técnicoInspección y diagnóstico del estado real de la fachadaArquitecto o arquitecto técnico
3. Proyecto o memoriaDefinición de la solución, mediciones y alcance de la obraTécnico redactor
4. PresupuestosPetición y comparación de ofertas por partidasEmpresas de rehabilitación, administrador
5. Junta de propietariosAprobación de la obra, presupuesto y derramaComunidad reunida
6. Licencia / comunicaciónTrámite municipal y permiso de ocupación de vía públicaTécnico, ayuntamiento
7. ObraMontaje de andamio, saneado, reparación, impermeabilización, acabadoEmpresa ejecutora, dirección de obra
8. CierreRemates, limpieza, desmontaje del andamio y certificado finalEmpresa, dirección de obra
Secuencia orientativa. El orden se respeta casi siempre; los plazos de cada fase varían según el edificio y el ayuntamiento.

¿Por dónde se empieza una rehabilitación de fachada en comunidad?

La pregunta que llega por teléfono casi siempre es la misma: «se nos cae la fachada, ¿qué hacemos?». Y la respuesta que casi nadie quiere oír es que no se empieza pidiendo presupuestos. Se empieza sabiendo qué le pasa al edificio. Pedir tres precios sin un diagnóstico previo es como pedir tres reparaciones de un coche que nadie ha abierto: cada empresa supone un problema distinto y los números no se pueden comparar.

El arranque correcto es ordenar el problema. Alguien de la comunidad (presidente, un vecino afectado o el administrador) recoge las señales visibles: cascotes en la acera, manchas de humedad en las últimas plantas, grietas que crecen, balcones con la barandilla suelta o el plaqueta abombada. Esa fotografía inicial sirve para que un técnico sepa dónde mirar, pero no sustituye al informe. Es solo el motivo para pedirlo.

En edificios con antigüedad, además, el desencadenante puede ser una obligación: la inspección periódica del edificio. Los plazos y la denominación de esa inspección cambian según el municipio, así que conviene comprobar la ordenanza vigente del ayuntamiento que corresponda antes de dar por hecho ningún calendario.

El informe técnico: el paso que no se salta

El informe técnico es el documento que dice qué le pasa a la fachada y por qué. Lo firma un arquitecto o un arquitecto técnico tras inspeccionar el edificio, y es la base de todo lo que viene después. Sin él, la comunidad decide a ciegas y la obra se diseña sobre suposiciones.

Qué mira un técnico en la fachada

Una inspección seria no se queda en la estética. El técnico distingue entre un problema superficial (la pintura está fea) y un problema estructural o de seguridad (el revestimiento se desprende, hay armaduras de hormigón oxidadas, los anclajes de un balcón están comprometidos). Esa diferencia lo cambia todo: marca si la obra es urgente, si afecta a la seguridad de los viandantes y qué solución técnica corresponde.

Buena parte de los problemas de fachada acaban siendo agua mal gestionada. Por eso el técnico relaciona lo que ve con su origen: conviene tener claros los tipos de humedad que aparecen en fachada y saber cuándo una grieta en fachada es grave, porque no toda fisura significa lo mismo ni se repara igual.

Qué debe contener el informe para ser útil

Un informe que solo dice «la fachada está en mal estado» no sirve para pedir presupuestos. El que sí sirve describe las patologías localizadas (en qué planta, en qué orientación), su causa probable, el grado de urgencia y la línea de solución recomendada. Con eso, todas las empresas que luego presupuesten parten del mismo punto y sus ofertas se pueden comparar.

¿Hace falta proyecto y dirección de obra?

Depende del alcance. Una actuación menor (sellar juntas, reparar un punto concreto) puede resolverse con una memoria valorada y un control técnico ligero. Una rehabilitación completa de fachada, con andamio en toda la altura y reparación generalizada, suele necesitar proyecto y dirección de obra. La diferencia no es burocracia: el proyecto define la solución con detalle y mediciones, y la dirección de obra es quien comprueba sobre el andamio que lo que se ejecuta coincide con lo proyectado.

Para una comunidad, la dirección de obra es además una protección. Es el técnico que firma que la obra se hizo bien, que media si surge un imprevisto y que da el visto bueno al final. Quitarla para ahorrar suele ser un mal negocio: nadie independiente verifica lo que queda tapado tras el acabado.

Una regla práctica: si la fachada se va a tocar entera y hay seguridad de personas implicada (desprendimientos, vía pública debajo), asumid que necesitaréis proyecto, dirección de obra y licencia. El técnico lo confirmará, pero presupuestar y planificar contando con ello evita sustos de calendario.

¿Qué profesionales intervienen y en qué momento?

Una de las confusiones más habituales es mezclar papeles. No es lo mismo quien diagnostica, quien dirige y quien ejecuta. Estos son los actores y su entrada en escena:

Fases 2-3 y 6-8

Arquitecto / arquitecto técnico

Inspecciona, redacta el informe y el proyecto, firma la dirección de obra y emite el certificado final. Es el técnico de la comunidad, no de la empresa que ejecuta.

Fases 4-8

Empresa de rehabilitación

Presupuesta por partidas, monta el andamio y ejecuta la obra: saneado, reparación, impermeabilización y acabado. Es quien pone andamio, material y oficiales en obra.

Fases 1, 4-5

Administrador de fincas

Coordina, convoca la junta, gestiona la derrama y centraliza la documentación. No diagnostica ni ejecuta, pero hace que el proceso avance.

Fases 1 y 5

La comunidad de propietarios

Decide. Aprueba en junta la obra, el presupuesto y el reparto del gasto. Sin acuerdo de junta no se contrata nada.

El error de orden más típico es invertir los dos primeros: contratar a la empresa que monta el andamio para que «diga qué hay que hacer». La empresa ejecutora hace muy bien la obra, pero el diagnóstico independiente le corresponde al técnico de la comunidad. Cada uno en su sitio y en su momento.

Queréis un presupuesto que se pueda comparar de verdad

Os preparamos la oferta por partidas, alineada con el informe técnico, para que la junta decida con números claros.

Pedir presupuesto por partidas

¿Qué hay que aprobar en junta antes de empezar?

La junta de propietarios es la fase donde el proyecto deja de ser una idea y se convierte en una obra contratable. Es también donde más se atascan las comunidades, porque se llega sin los deberes hechos. Para que la junta salga adelante en una sola convocatoria, conviene llevar tres cosas resueltas:

  1. El informe técnico y el alcance. Los vecinos deben entender qué se va a arreglar y por qué. Si la obra atiende a un riesgo (desprendimientos), conviene dejarlo claro: cambia la urgencia y la mayoría de la decisión.
  2. Los presupuestos comparados. No basta un número global. Las ofertas deben venir desglosadas por partidas para que se vea qué incluye cada una y qué no.
  3. El reparto del gasto (la derrama). Cómo se reparte, en cuántos plazos y con qué calendario. Esta es la parte que más debate genera, así que llegar con una propuesta clara acelera el acuerdo.

Las mayorías necesarias para aprobar obras en una comunidad y los matices según el tipo de actuación los regula la normativa de propiedad horizontal, que puede tener particularidades. Antes de la junta, el administrador o el técnico deben confirmar qué mayoría aplica a vuestro caso concreto; no deis por hecho un porcentaje sin verificarlo.

Aviso de honestidad: los porcentajes de mayoría, los plazos para impugnar acuerdos y la forma de convocatoria están regulados y pueden variar según la situación de la comunidad. Verificad siempre con vuestro administrador o asesor jurídico y, si hace falta, en el texto legal vigente publicado en el BOE. Aquí explicamos la secuencia, no damos asesoramiento legal.

¿Y la licencia, el andamio y la ocupación de la vía?

Una vez aprobada la obra, hay un trámite con el ayuntamiento. Según el municipio y el alcance, será una licencia de obra o una declaración/comunicación previa, y casi siempre va acompañada de un permiso adicional: la ocupación de la vía pública por el andamio. Si el andamio invade acera o calzada, el ayuntamiento debe autorizarlo y normalmente conlleva una tasa.

El tipo de trámite, su duración y las tasas cambian de un municipio a otro. No es lo mismo gestionarlo en Valencia ciudad que en un municipio del Camp de Túria o de l’Horta. Por eso no damos plazos fijos: lo realista es preguntar en el ayuntamiento correspondiente o pedir al técnico que lo confirme, porque de ese plazo depende cuándo se puede montar el andamio.

Verificad en fuente oficial. Los plazos de licencia, las tasas de ocupación de vía pública y los requisitos documentales dependen de la ordenanza municipal vigente. Consultadlos en la sede electrónica del ayuntamiento que corresponda; en el caso de la capital, en el Ayuntamiento de València. Si la actuación opta a alguna ayuda autonómica de rehabilitación, las condiciones se publican en la Generalitat Valenciana.

¿Cuánto dura cada fase de la obra?

Aquí es donde una empresa que ejecuta puede aportar lo que los artículos legales no cuentan: el orden real de la obra sobre el andamio. La fachada no se «pinta y ya»; se sanea, se repara, se protege del agua y solo al final se da el acabado. Saltarse pasos es lo que provoca que una fachada recién hecha vuelva a fallar.

El orden técnico de la obra

  1. Montaje del andamio y protecciones. Se instala el andamio homologado, las mallas y la señalización. Sin esto no entra nadie a trabajar.
  2. Saneado. Se retira todo lo que no aguanta: revoco hueco, plaqueta desprendida, pintura levantada, hormigón disgregado. Aquí suelen aparecer sorpresas que el informe no podía ver desde el suelo.
  3. Reparación del soporte. Se tratan armaduras oxidadas, se reconstruye el material perdido y se cosen o sellan grietas según su tipo.
  4. Impermeabilización y, si procede, aislamiento. Es la fase que decide la durabilidad. Si la comunidad aprovecha para mejorar el aislamiento térmico, este es el momento; merece la pena entender cómo funciona el sistema SATE de aislamiento por el exterior antes de descartarlo.
  5. Acabado. Mortero monocapa, revestimiento o pintura de fachada. Es lo único que se ve, pero solo dura si las cuatro fases anteriores se hicieron bien.
  6. Remates y limpieza. Sellado de encuentros, repaso de carpinterías exteriores, limpieza y retirada de escombro.

La duración de cada fase depende de la superficie, del estado real que aparezca al sanear y, muy especialmente, del clima: la impermeabilización y la pintura no se aplican con lluvia o con la fachada húmeda. Por eso los plazos de fachada son más sensibles al tiempo que una reforma interior.

Antes de firmar el contrato de obra

  • Que el alcance del contrato coincida con el informe y el proyecto, no con un presupuesto improvisado.
  • Que el desglose por partidas distinga saneado, reparación, impermeabilización y acabado (no un precio único «fachada»).
  • Que figure quién asume la licencia y la tasa de ocupación de vía pública.
  • Que estén previstas las catas o el criterio para imprevistos al sanear (qué pasa si aparece más daño del visible).
  • Que conste el plazo y cómo afectan las paradas por lluvia.
  • Que se indiquen las garantías de los materiales de impermeabilización y del acabado.
Ejemplo orientativo del mercado · caso hipotético

Supuesto: comunidad de 12 vecinos, fachada de cuatro alturas

Imaginemos una comunidad que detecta cascotes en la acera tras una época de lluvias. El supuesto, que no corresponde a ninguna obra ejecutada por Batecs y solo ilustra la cronología, podría desarrollarse así:

  • Semanas 1-3. El presidente recopila fotos y un técnico hace la inspección y el informe: revoco desprendido en la cara norte, dos balcones con armaduras vistas.
  • Semanas 4-7. El técnico redacta la memoria, se piden tres presupuestos por partidas y el administrador prepara la propuesta de derrama.
  • Junta. Se aprueba la obra, la empresa y el calendario de pago. A continuación se tramita la licencia y la ocupación de vía.
  • Obra. Montaje del andamio, saneado (donde aparece algo más de daño del previsto), reparación de balcones, impermeabilización y acabado monocapa.
  • Cierre. Remates, limpieza, desmontaje del andamio y certificado final del técnico.

Los plazos del ejemplo son ilustrativos: una junta lenta, un trámite municipal largo o varios días de lluvia desplazan el calendario. Lo que no cambia es el orden de las fases.

¿Cuánto tiempo está montado el andamio?

Es la pregunta que más preocupa a los vecinos, porque el andamio afecta a la luz, a la intimidad y a la seguridad del portal. La respuesta honesta es que el andamio está montado todo el tiempo de obra, no solo cuando se pinta. Se monta al principio de la fase de obra y se retira al final, después de los remates y la limpieza.

El tiempo total depende de la superficie, del daño que aparezca al sanear y del clima. Dar una cifra cerrada sería inventarla. Lo que sí podemos decir es qué lo alarga: superficie grande, muchos balcones a reparar, imprevistos al abrir el revoco y, sobre todo, parones por lluvia que impiden impermeabilizar o pintar. Una empresa seria os dará un plazo estimado y os avisará de las paradas, no os prometerá una fecha exacta el primer día.

Para reducir el tiempo de andamio ayuda tener resueltos antes los permisos, tener decidido el acabado y haber previsto en contrato el criterio para imprevistos. La mayoría de retrasos no son de obra: son de decisiones que la comunidad no tomó a tiempo.

Errores que salen caros

Errores que salen caros

  • Pedir presupuestos sin informe previo. Cada empresa supone un problema distinto y las ofertas no se pueden comparar. El informe iguala el punto de partida.
  • Confundir al técnico con la empresa ejecutora. El diagnóstico y la dirección de obra deben ser independientes de quien ejecuta. Mezclarlos os deja sin control externo de la obra.
  • Aprobar solo el acabado. Si en junta solo se habla de «pintar la fachada» y luego al sanear aparece daño estructural, el presupuesto se dispara y el calendario se rompe. El alcance debe incluir el saneado y la reparación.
  • Olvidar la ocupación de vía pública. El andamio en acera necesita permiso y tasa municipal. Si no se prevé, la obra se para antes de empezar.
  • Quitar la impermeabilización para ahorrar. Es la fase invisible que da durabilidad. Sin ella, la fachada vuelve a fallar y la siguiente derrama llega antes de lo esperado.
  • No prever los imprevistos en contrato. Al abrir el revoco siempre puede aparecer más daño. Sin un criterio pactado, cada metro extra se convierte en una negociación tensa a mitad de obra.

Cuándo conviene pedir una visita técnica

Hay señales que no admiten esperar a la próxima junta ordinaria. Pedid una visita técnica cuanto antes si veis:

  • Cascotes o trozos de revestimiento caídos a la acera o al patio (riesgo para personas).
  • Plaqueta o revoco abombado o suelto en altura.
  • Grietas que crecen, sobre todo si son diagonales o atraviesan elementos.
  • Armaduras de hormigón vistas y oxidadas en cantos de balcón o cornisas.
  • Manchas de humedad recurrentes en las viviendas pegadas a fachada.

Una visita técnica de un equipo que ejecuta os ordena el problema, os dice si es urgente y os deja en condiciones de convocar la junta con un alcance claro. Para una rehabilitación completa, además, ese diagnóstico se coordina con el de reformas de envolvente: lo tratamos dentro de impermeabilización y fachadas y, cuando la actuación es mayor, de reformas integrales.

Convertid el «se nos cae la fachada» en un plan

Visitamos el edificio, os explicamos el orden de las fases y os preparamos un presupuesto por partidas listo para llevar a la junta.

Hablar con el equipo técnico

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empezamos si la fachada se está desprendiendo?

Primero, seguridad: si caen cascotes a una zona de paso, el técnico puede recomendar medidas urgentes (apeo, malla, acordonado) antes que nada. En paralelo se pide el informe técnico, que es lo que dirá el alcance real. No empecéis pidiendo presupuestos sin ese diagnóstico, porque no se podrán comparar.

¿Necesitamos proyecto y dirección de obra para rehabilitar la fachada?

Para actuaciones menores puede bastar una memoria valorada y un control técnico ligero. Para una rehabilitación completa, con andamio en toda la altura y reparación generalizada, lo habitual es necesitar proyecto y dirección de obra. Lo confirma el técnico según el alcance, pero conviene planificar y presupuestar contando con ello.

¿Qué hay que aprobar en la junta de propietarios antes de empezar?

La obra y su alcance, el presupuesto (preferiblemente comparado y por partidas) y el reparto del gasto o derrama. Las mayorías necesarias dependen del tipo de actuación y de la normativa de propiedad horizontal, así que confirmadlas con el administrador o un asesor antes de la junta; no deis por hecho un porcentaje concreto.

¿Quién interviene en cada fase y quién diagnostica?

El arquitecto o arquitecto técnico inspecciona, redacta el informe y el proyecto y firma la dirección de obra. La empresa de rehabilitación presupuesta, monta el andamio y ejecuta. El administrador coordina y gestiona la junta y la derrama. La comunidad decide. El diagnóstico independiente le corresponde al técnico, no a la empresa que ejecuta.

¿Cuánto tiempo va a estar montado el andamio?

Todo el tiempo de obra, no solo durante el pintado: se monta al inicio y se retira tras los remates y la limpieza. El plazo total depende de la superficie, del daño que aparezca al sanear y del clima, porque la impermeabilización y la pintura no se aplican con lluvia. Una empresa seria os dará una estimación y os avisará de las paradas, no una fecha exacta el primer día.

¿Hace falta licencia y permiso para el andamio en la calle?

Sí. Según el municipio y el alcance hará falta licencia o comunicación de obra y, si el andamio ocupa acera o calzada, un permiso de ocupación de vía pública con su tasa. Los plazos y tasas cambian de un ayuntamiento a otro, así que verificadlos en la sede electrónica del ayuntamiento correspondiente antes de fijar el calendario del andamio.

¿Por qué se sanea antes de impermeabilizar y pintar?

Porque pintar sobre un soporte hueco, agrietado o húmedo solo tapa el problema unos meses. El orden técnico es sanear lo que no aguanta, reparar el soporte, impermeabilizar y, por último, dar el acabado. Saltarse el saneado o la impermeabilización es la causa más habitual de que una fachada recién hecha vuelva a fallar pronto.

¿Podemos aprovechar la obra para aislar la fachada por fuera?

Sí, y es el momento óptimo, porque el andamio ya está montado. Si se mejora el aislamiento térmico por el exterior, esa decisión se toma en la fase de impermeabilización y aislamiento. Conviene valorarlo con el técnico antes de descartarlo, ya que rehacer un andamio más adelante solo para aislar encarece mucho la actuación.

Por qué apoyarte en Batecs para la fachada de tu comunidad

Batecs trabaja la rehabilitación de fachadas y la impermeabilización en Valencia y su área metropolitana y el Camp de Túria. Como empresa que ejecuta la obra, os explicamos la secuencia real de fases y os preparamos un presupuesto por partidas que la junta pueda comparar sin letra pequeña. No sustituimos al técnico de la comunidad: trabajamos coordinados con su informe y su dirección de obra, que es la garantía de que lo ejecutado coincide con lo proyectado.

Presupuesto por partidasEquipo de obra propioCoordinación con la dirección técnicaZona Valencia y Camp de Turia

Guía con fines informativos, actualizada en junio de 2026 por el equipo técnico de Batecs. Describe la secuencia habitual de una rehabilitación de fachada en comunidad; no es asesoramiento legal ni técnico para un caso concreto. Las mayorías de junta, los plazos de licencia, las tasas de ocupación de vía pública y las condiciones de cualquier ayuda dependen de la normativa de propiedad horizontal y de la ordenanza municipal vigente: verifícalas en fuente oficial —el BOE, el ayuntamiento correspondiente (por ejemplo, el Ayuntamiento de València) y la Generalitat Valenciana— o consulta con el administrador y el técnico de tu comunidad. Los importes, porcentajes y plazos citados son orientativos del mercado y el ejemplo incluido es un supuesto hipotético, no una obra ejecutada por Batecs.

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